¡Relativismo absoluto!
Hace cinco meses estaba en mi clase, posiblemente estudiando o haciendo un examen, puesto que sigo en 2º de Bachillerato; concretamente en la modalidad científica técnica: dibujo técnico i física. Pero hace dos meses que estoy confinado en casa y recuerdo, prácticamente, todo aquello que he hecho desde entonces. Es decir, la ruptura con la cotidianidad ha supuesto un cambio en la importancia del paso del tiempo; pero, ¿cómo es posible que el tiempo haya cambiado su importancia?
En esta entrada quiero tratar, de una manera parecida a Einstein pero sin saber de qué estoy hablando, sobre el paso del tiempo y qué fenómenos alteran su flujo.
A nivel emocional, los niños son los que más sufren este flujo. Cuando van a jugar con sus amigos, que son los hijos de las amigas de su madre, que toman un café en la panadería de la plaza Mayor todas las tardes. Cuando llega la hora de irse, a menos que el niño tenga sueño o esté aburrido (nunca ocurre eso), siempre hay oposición a irse por su parte y suelen decir: "¡¿YA?!" "Cinco minutos más..." y si el niño está consentido, acaba juntando hasta siete veces los cinco minutos.
"Cinco minutos más" no solo lo utilizan los niños, los adultos también lo utilizamos. ¡Qué bien se está en la cama, bien acurrucado a las mantas y cuando suena el despertador poder decirle al mismo: "cinco minutos más"! Pero no parece mucho tiempo...
O el mismo caso de la imagen anterior, en los momentos en que estamos con una chica bonita el tiempo vuela pero quemándonos con una estufa caliente el tiempo no pasa. En mi opinión, el tiempo no puede pasar más lento cuando haces planchas. Quien no ha hecho nunca eso, no sabe qué tan largo se hace un minuto, ni conoce el infierno...
A mí esto me motiva a pensar. Si el tiempo, según lo que hago yo, se acelera o se ralentiza, implicaría que todo el tiempo del mundo entero tendría que moverse a mi son. Pero no es así. Repasemos los tres ejemplos anteriores:
Poniéndonos en el papel del niño que juega, imaginemos que hay tres niños jugando y que dos se lo están pasando en grande pero uno de ellos no. Por tanto, a dos de ellos el tiempo se les acelera pero al otro se le ralentiza. ¿Cómo puede ser eso? Es más, ¿y si a las madres les pasa lo mismo? Y si una de ellas, la Conchi, está harta de la Maruja, y esta no para de charlar, hasta el punto que la Mari está tomando café para no dormirse con el sermón; por tanto, dos de ellas están sabiendo qué tan larga se hace una hora.
Los cinco minutos de estar en la cama calentito y a gusto, no son nada, de hecho, en mi caso, suponen cerrar los ojos durante tres segundos, y ya está sonando de nuevo el despertador. Al contrario que tu mujer, que va a partir el despertador con tu cabeza por: "¡Juan, ¿por qué no paras esa mierda?, que hoy no madrugas, imbécil!". Por tanto, mientras tú tienes una micro-pesadilla con tu mujer chillándote, tu mujer, que ya no se puede dormir, reza para que pares lo antes posible el demonio ese y así se pueda dormir, lo cual le parece que nunca va a llegar...
Finalmente, con la plancha, tal vez tu entrenador de pádel te está mirando cómo lo haces y te anima (o se ríe de tu sufrimiento) y no es consciente que un minuto de plancha es mucho; para él, si se divierte, es hasta divertido y acelerador del flujo. Maldito sea...
Todo esto es solo un preámbulo para la movida mental. ¿Qué explicación sentimental se le puede asignar a esto? La felicidad. En todos los casos anteriores, la felicidad es la causante de la dilatación temporal, para bien o para mal. Cuanta más felicidad se tiene, más rápido pasa el tiempo, así como que cuánta menos hay, más se ralentiza el flujo temporal. Pero, el sentido de la vida, es la búsqueda de la felicidad pero esa misma búsqueda es invisible. Me refiero a que nadie sabe cuándo es feliz; eso se sabe "a posteriori 😉". De hecho, mi época más feliz es cuando vivía en un mased junto a mi hermanastro temporal Lucas, que he comentado en la entrada "La estructura del ser humano"; ¡y no era consciente! Es por eso que fueron los dos años más fugaces que he vivido, contrastando los casi nueve insufribles meses que he estado viviendo. ¿Podríamos indicar que la variación del flujo del tiempo es un indicador de felicidad por tal de identificarlo? Pero en un examen, te falta tiempo y te sudan las manos, ¿tal vez era feliz haciendo exámenes? ¿Tal vez el objetivo de la vida es hacer que sea lo más fugaz posible en los momentos malos y lo más tedioso para los momentos buenos?
No obstante, Einstein era trabajador en una oficina de patentes, no filósofo, por eso desarrolló toda una nueva teoría física. Vamos a sintetizar en qué consistió uno de sus experimentos mentales:
Establecemos, primeramente, que la luz se transmite a la máxima velocidad posible en el vacío. Entonces vamos a suponer que una persona se sitúa dentro de una caja donde ve un movimiento vertical de un rayo de luz que sube y baja a su máxima velocidad; pero hay un trabajador de una oficina de patentes mirando este fenómeno desde fuera. Puesto que la caja está en movimiento, la persona A, sigue viendo el mismo movimiento vertical, pero la persona B está viendo una especie de triángulo y, según Pitágoras, la hipotenusa de un triángulo rectángulo al cuadrado es igual a la suma de los catetos cuadrados, es decir, la hipotenusa siempre es más grande que el cateto, pero la velocidad es la misma, por tanto el tiempo, en uno de los dos casos, cambia. No solo esto es así, sino que las matemáticas nos lo explican y esta dilatación temporal ideada por Einstein se expresa con el famoso factor gamma:
Siendo v la velocidad de la caja y c la velocidad de la luz en el vacío: 300000 km/s. Se puede observar en su representación que para valores cercanos a la velocidad de la luz, el factor consigue mucha importancia. Sin embargo para valores muy pequeños, el factor pierde importancia y tiende a 1.
No obstante, Einstein era trabajador en una oficina de patentes, no filósofo, por eso desarrolló toda una nueva teoría física. Vamos a sintetizar en qué consistió uno de sus experimentos mentales:
Establecemos, primeramente, que la luz se transmite a la máxima velocidad posible en el vacío. Entonces vamos a suponer que una persona se sitúa dentro de una caja donde ve un movimiento vertical de un rayo de luz que sube y baja a su máxima velocidad; pero hay un trabajador de una oficina de patentes mirando este fenómeno desde fuera. Puesto que la caja está en movimiento, la persona A, sigue viendo el mismo movimiento vertical, pero la persona B está viendo una especie de triángulo y, según Pitágoras, la hipotenusa de un triángulo rectángulo al cuadrado es igual a la suma de los catetos cuadrados, es decir, la hipotenusa siempre es más grande que el cateto, pero la velocidad es la misma, por tanto el tiempo, en uno de los dos casos, cambia. No solo esto es así, sino que las matemáticas nos lo explican y esta dilatación temporal ideada por Einstein se expresa con el famoso factor gamma:
Siendo v la velocidad de la caja y c la velocidad de la luz en el vacío: 300000 km/s. Se puede observar en su representación que para valores cercanos a la velocidad de la luz, el factor consigue mucha importancia. Sin embargo para valores muy pequeños, el factor pierde importancia y tiende a 1.
La cosa no acaba aquí, Einstein demostró que la masa también cambia, ¡e incluso las distancias! Y todos se multiplican por el mismo factor. ¡Yo también quiero ser trabajador en una oficina de patentes!
En la vida misma se puede observar esta dilatación temporal. Cuando se pone el sol sobre las nueve de la noche, hace aproximadamente seis minutos que se había puesto el sol, al igual que cuando sale; nos enteramos con seis minutos de retraso cuándo (des)aparece el sol. Lo mismo ocurre con las estrellas que se "apagan". Cuando estás viendo una estrella en el firmamento, posiblemente, la estrella ya no está ahí, sino que estamos viendo el fantasma de esta; una imagen del pasado en el presente.
En la vida misma se puede observar esta dilatación temporal. Cuando se pone el sol sobre las nueve de la noche, hace aproximadamente seis minutos que se había puesto el sol, al igual que cuando sale; nos enteramos con seis minutos de retraso cuándo (des)aparece el sol. Lo mismo ocurre con las estrellas que se "apagan". Cuando estás viendo una estrella en el firmamento, posiblemente, la estrella ya no está ahí, sino que estamos viendo el fantasma de esta; una imagen del pasado en el presente.
Este es un ejercicio donde la masa de un objeto que viaja a la una velocidad cercana a la velocidad de la luz se modifica por ello, así como la energía que se le procesa.
Con esta entrada, quiero demostrar qué tan cerca están las matemáticas de la filosofía; como los pitagóricos, que ya ponían cada pie en un barrio; así como Descartes, que dejando de lado su filosofía de la duda, trabajó bastante diferentes temas de óptica.
De la misma manera que hace bastantes años se demostró que la tierra ni era plana, ni que era el sol quien daba vueltas a la tierra, hace, relativamente, poco que se demostró la relatividad de algunos conceptos que creíamos absolutos como es el tiempo, la energía o la masa. Siendo ambas demostraciones dos "zascas" a toda la humanidad, un fuerte golpe de verdad que cuesta, puesto que llevábamos tantos años creyendo lo contrario, a asimilar. Pero las mates son las mates y siendo este un lenguaje universal, ni tiene errores, ni seremos capaces de dominarlo, solo entenderlo. Mientras tanto, la ignorancia supone una felicidad sobrenatural que ha hecho que el tiempo que no sabíamos nada haya pasado mucho más rápido que nuestro momento de madurez. Así nos lo demuestra la historia, que tenemos tan poca información de la prehistoria y tanta de los dos últimos siglos, partiendo de nuestra mayoría de edad racional.
Como siempre, acabo llegando a conclusiones que ni tenía pensadas llegar, ni sé si tienen alguna relación con el inicio de la entrada. De igual manera, como sigo sin ser ni físico ni filósofo, no tengo por qué justificar ni darle sentido. Finalmente, dejo la canción:
Os adelanto que este video son 4' 33'' de puro silencio, lo cual a parte de ser tedioso, ralentiza el tiempo, y es que compite junto a la estufa y a la plancha. No sé qué es peor, si que alguien se haya hecho famoso por esto, que haya gente que haya pagado por ver esto, que estos mismo hayan aplaudido al acabar o que tenga 5,5 Millones de visualizaciones. Tal vez tendrían que haber metido a John Cage en una caja y llevarlo a una velocidad parcial de la luz...







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