La estructura del ser humano


Ya desde los tiempos de los Pitágoricos, Platón y el cristianismo se reconocía que el ser humano está formado por cuerpo, la parte sensible, y alma, la parte inteligible, pero, ¿hasta qué punto esto es verdad? Si no crees en ninguna de estas ideologías, ¿entonces no existes? Para ello, yo propongo una nueva estructura totalmente renovada, no explica mucho pero en sí misma se sostiene. O eso espero. Mi estructura se fomenta en tres aspectos: el humor, la actitud y las relaciones. Expliquemos esto con detenimiento.

Por un lado, el humor es una parte fundamental del ser humano. "Cada persona es un mundo", dicen sin embargo yo digo que cada persona es una risa. La risa de cada individuo es especial y, así mismo, su sonrisa. Podría explicar todas las diferentes comisuras estiradas que he visto durante mi corta vida, pero sin duda la que todavía sigo sin creerme es la de una compañera de clase, mejor no nombrar a quien podría sentirse identificada y sonreír sin quererlo; ¡lo haces hasta sin querer! Efectivamente, a cada uno nos saca una ligera aunque emotiva sonrisa determinadas cosas. Hay muchos tipos de sonrisa, aunque yo considero dos.

Por un lado, está la sonrisa de fotografía, la superficial, la que finge que todo anda bien; la que no temes mostrar a cualquiera. Con esta misma sonrisa expresamos cómo queremos caer a los demás; de la misma manera aquellos que salen serios quieren o bien dar miedo o bien prefieren no entablar conversación.




Por otro lado, tenemos la sonrisa de alegría, que suele venir acompañada de lágrimas por un tubo. Cuando acabé el musical no pude contener este tipo de sonrisa, todo el esfuerzo convertido en un súper hombro en el que me puedo apoyar si lo necesito. La más representativa es la de Iban, quién al acabar el musical muestra esa gran sonrisa sin complejos que demuestra, en sus ojos también, reflejado, el orgullo y satisfacción de haberse esforzado tanto. Este tipo de sonrisa puede confundirse con la mueca de tristeza. ¿Cristiano ha fallado el penalti o ha ganado la Eurocopa con su selección?

Como resumen, podríamos decir que la primera sonrisa forma parte del mundo sensible, la que mostramos a los demás, sin embargo la segunda muestra nuestro mundo interior, nuestro particular mundo de las Ideas. Podemos percibir las dos, de alguna manera innata; ya sea porque ves que "esa sonrisa es to falsa" o porque se te contagia esa sonrisa, levanto la mano.
Dejando de laso la sonrisa, la risa en su plenitud también nos muestra nuestro mundo interior: el cafetera, el gorrino, la foca, el castor, el estridente, la olla exprés, la tos-sonrisa, la morsa, la ardilla, y varios millones de variaciones. Piensa en cómo se ríe quien tienes al lado, incomparable a tu risa o a la del frente; eso es porque cada persona es una  mundo  risa. Mi risa seria entre la tos-sonrisa y la foca, ¿y la tuya?
Esto es solo el preámbulo de la verdadera parte del ser humano: el humor. Pienso que si una persona no se ríe, o manifiesta esta risa, es una persona que no desarrolla su mundo interior. No a todo el mundo le hace gracia lo mismo, si fuera así, el mundo sería muy aburrido.

Yo debo mi humor a Lucas, el chico de la derecha. Conocí a Lucas hace como unos ocho años, para entonces tendría unos nueve años. Recuerdo ese día como si fuera ayer. Mi padre y yo fuimos al puerto de Sagunto a "dar una vuelta", en un principio, pero realmente íbamos a conocer a la chica con la que empezó a salir mi padre dos años después de haberse divorciado de mi madre. En un parque infantil de plástico gigante de allí vi a Lucas salir del tobogán más largo y, posiblemente, ese día supuso el nacimiento de prácticamente el David de hoy en día. Hasta entonces no había dicho una palabrota en mi vida, ni había escuchado hablar de ellas, sin embargo Lucas, con apenas siete años, las utilizaba como si de muletillas se trataran. Recuerdo que yendo en coche a ver la casa de Lucas (de su madre, Visi) Lucas me enseñó un juego que él hacía mucho, su práctica lo denotaba. Consistía en decir una palabrota a un nivel bajo de volumen y conseguir que se escuchara pero que los padres no se dieran cuenta. No puedo concebir un juego mejor, ni Fortnite ni nada parecido; decir "puta" y descojonarse por ello durante todo el trayecto.


Un año después, como nos sabía a poco quedar solo los fines de semana, nuestros padres decidieron vivir juntos en Alcora. Esta es la etapa más feliz de mi vida. No pasaba ni un solo día sin reírme, de hecho, echo de menos esos ratos en que tan solo con mirar como caminaba un perro ya nos reíamos.
Lucas es amante del humor absurdo. Donde no hay ni un ápice de comedia, él encuentra la manera de darle la vuelta para que haga gracia. Al principio no entendía como con tan solo ya casi nueve años podía reírse de algo como lo siguiente.





Sé que no tiene ningún sentido, pero Lucas es así. Me ha influenciado de tal manera que esto me parece tronchante.
Ha sido tal la influencia de Lucas sobre mí que sin quererlo, he influenciado a mis amigos, cuando yo me convertí en todo un experto y maestro de la materia, a que sigan y cultiven este tipo de humor.




Dicho esto, concluyo ya el final de la primera subdivisión del ser humano. Dejo algunas fotos más del dúo dinámico.








Así es Lucas ahora, tal y como he ido hoy, ha pasado de comer chocolate a fumárselo. Hemos cambiado muchísimo; no hay color. Conservamos un suspiro de nuestros antiguos nosotros. No puedo contener las lágrimas si digo que no echo de menos a Lucas. En definitiva, ha vivido conmigo durante unos cuatro años y se fue de nuevo al puerto de Sagunto, puesto que hoy en día el amor ya no funciona como antes. Mi hermano "postizo", siendo de otra madre, pagaría lo que fuera porque lo fuera de verdad. ¡Te quiero Lucky Luck!

Dejando de lado el humor, tenemos la actitud. ¿Qué significa para mí eso?


Para mí, mi padre siempre ha significado y significará la actitud necesaria. Mi padre ha pasado por las peores pesadillas y siempre lo ha hecho con una sonrisa en la cara, y no de la superficial. Siempre me ha remarcado que él ha hecho cosas muy mal hechas; que se arrepentirá toda la vida de no haber estudiado; que yo debo estudiar para no verme como él; que no siga sus pasos, puesto que él siempre ha escogido mal; que le haga caso porque él ha vivido mucho y tiene mucha experiencia; que sepa apreciar las cosas que me ofrece la vida, puesto que todo se escapa de las manos al final. Mi padre, puesto que no ha estudiado, se tiene que conformar con cualquier trabajucho con el que poder traer dinero a casa trabajando muchísimo; él define estudiar como el camino por el que intercambias los verbos en la oración anterior, cobrar mucho trabajando lo mínimo. No sé si será del todo así, pero mi padre debe levantarse para llevar a quien sea aunque no haya dormido ni un poco. Todo eso, todo ese sacrificio es motivo mío. Mi padre, así me lo hace saber, antes de que yo naciera, era un inconsciente, pero fue nacer yo suficiente razón como para calmar a la bestia. Su filosofía define la paternidad como una gran carga a los hombros; inimaginable para alguien de mi edad pero una gran verdad, supongo, para los lectores adultos.
Una parte de Lucas es mi padre, nos ha educado durante mucho tiempo a su manera, no la mejor pero sí la suya, según él. Todavía recuerdo las risas que me producía ver a ambos jugar a su manera. "Calvito" "Lucas, ¿quieres cobrar?" "Tú y cuántos más, ¿calvito?" "Ven aquí" Lo siguiente que acontece es Lucas corriendo por casa chillando como si la vida le fuera en ello partiéndose el culo; además de dadá, masoca. Yo también acababa "cobrando" aunque a mí me cogían los dos listillos y me hacían cosquillas hasta que me costara saber si debía coger aire, reír o llorar. Ahora lo recuerdo con un gran sentimiento de añoro y nostalgia ("lo que daría yo por estar ahí de nuevo").
Las mejores anécdotas que tengo de ellos dos son las siguiente, en ellas se mezcla la enseñanza y la ignorancia.
Una noche, puesto que vivíamos en un maset, mi padre nos contó qué teníamos que hacer en el caso de que nos picara una avispa; mearnos donde nos había picado, algo insalubre pero con aparente efecto (por suerte no he requerido utilizarlo). Casualidades de la vida, al día siguiente a Lucas, que estaba dando vueltas por el maset, le picó una avispa. La estampa que formábamos era para enmarcar. Por un lado estábamos Visi, mi padre y yo en el porche llamando al Lucas, puesto que se oían lloros de él. Por otro, venía Lucas con lágrimas en la cara y meado totalmente. Lucas se había meado encima puesto que le había picado una avispa; siguiendo las instrucciones, después del dolor que le supuso la picadura, procedió a mearse encima; sin bajarse los pantalones marcó la macha en la zona de la pelvis y al ver que no hacía efecto, comenzó a llorar. Después de curarlo, y ducharlo, mi padre no pudo contenerse la risa y acabó por decir: "Te dije que te mearas donde te picara, no encima jajaja" "No te rías, gordito" y otra vez volvieron al juego del gato y el ratón.
A Lucas y a mí no nos gustaban los juegos típicos como el pilla o el escondite, que también, nos decantamos por "el manco". Uno de los dos se hacía pasar por manco, este debía de meter sus brazos por dentro de su camiseta y hacer como que no tiene brazos, qué gracia, ¿eh? Pues le tocaba a él y era su hora de dormir y al acostarlo yo, se me escurrió y acabó comiéndose el suelo con la barbilla, no podía frenarse de ninguna manera, claro, tenía los brazos por dentro de la camiseta. Ahí se formó el lío. Por un lado, Lucas comenzó a sangrar por la barbilla, un corte bastante contundente. Salimos de la habitación mientras yo decía "ahora sí, ahora sí", puesto que ya habíamos jugado más veces y nos habían advertido otras cientas que nos haríamos daño. Visi, por el nerviosismo y la impotencia de ver a su hijo así, lo puso contra la mesa y empezó a azotarle el culo. A esto, mi padre gritaba "¡¿Qué haces Visi?! ¡Suéltalo y vamos al médico!" Y Lucas se descojonaba entre lloros. Ya en el médico, entraron a Lucas y pronunciaron su palabra, que ese día se bautizó así, "puntos". Lucas y los médicos ya no se llevaban bien y ante esta situación la cosa no cambió. Mientras el médico intentaba acercarle la aguja a la barbilla, Lucas decía cosas, por el nerviosismo: "¡vamos mal, eh!" "¡Quiero irme de casa, espera, espera, que me equivocao, quiero irme a casa!" "¡Joder!, ¿por qué?. ¡Puto David!" Al final le pusieron un punto, pero claro, fue como si me lo pusieran a mí. Ahora una cicatriz y unas cuantas carcajadas es lo que queda de entonces.

Después de contar mi vida, llega la parte más filosófica. Todo esto parece no tener ningún sentido. ¿El ser humano pasa de ser una unión de cuerpo y mente a una sonrisa, la forma de ser y tus amigos? Si te preguntas eso, casi has pillado la movida. Llevemos esto al extremo. Cuando falta una persona, ¿qué es lo que recuerdas de esta? Exacto, nadie recuerda si estaba gorda, flaca, alta o bajita; solamente recordamos los momentos que nos hemos reído con ella, qué cosas hizo por nosotros o cómo nos llevábamos. En nuestra mente solo queda eso, la materia, los propios átomos dejan de tener sentido; queda la nueva estructura, según la cantidad de cada parte tenemos diferentes tipos de persona. Esto explica cómo un ser humano que ha cambiado físicamente continua comportándose como solía ser.

En el momento que falta alguna de estas partes, denominamos enfermedad a aquellas deficiencias: marginación, aburrido (soso), antisocial y la anulación máxima, la depresión. Piénsalo bien, ¿qué le ocurre a una persona que tiene depresión? Sí, te habla, pero parece que no esté ahí, sin embargo sigue cumpliendo las funciones vitales de nutrirse, (...) y morirse. Efectivamente, falta "reproducirse/relacionarse", ¡tal y como afirma mi teoría!

En fin, como siempre, acabo en líos de los que no sé salir. Dejo, como siempre, la canción.


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