La generación de inteligentes

Hoy he caído en la conclusión de que somos la especie más inteligente del planeta. Algo que ya se sabía, sí; pero, ¿a qué escala?
En tan solo cuatrocientos años, tomando como referencia lo que considero yo la época científica: desde Newton hasta la actualidad. Newton, en su momento, descubrió cómo funcionaba la gravedad. Comprobó por qué dos objetos caen a la misma velocidad y dedujo por qué una pluma y un martillo no lo hacían. Todos sabemos que Newton, a parte del cálculo diferencial y su binomio, entre otras invenciones, descubrió las fuerzas y las organizó y clasificó de tal manera que descubrió su famosa formula, que publicó junto a sus otras tres leyes en Philosophiæ naturalis principia mathematica.
Para los no-chinos, la primera ley nos dice que si la suma de todas las fuerzas sobre un objeto es cero, el objeto permanecerá quieto o con velocidad constante. La segunda ley nos ofrece la pesadilla de los estudiantes de ciencias: la fuerza que se aplica a un objeto se obtiene si multiplicas su masa y la multiplicas por la aceleración que lleva. 

La tercera ley nos viene a decir que toda acción tiene una reacción. En este caso, el arma aplica una fuerza sobre la bala y, lo que llamamos retroceso, es la reacción, la fuerza, que sirve para "compensar" la salida de la bala. Dicho de otra manera, la bala y el arma sufren la misma fuerza pero en sentido contrario.




Soltada la teoría, aquí viene la reflexión. Newton se dio cuenta de que todos los objetos caían a velocidad constante puesto que pensó que la Tierra creaba una fuerza de atracción que no dependía de la masa. Pensó en dos sucesos:


  • Si sueltas dos objetos de masa diferente, ambos caen a la misma velocidad.
  • Y si coges un objeto y otro de masa diferente, te das cuenta de que cuesta más levantar o sostener uno que otro; que requiere hacer más fuerza, aunque caigan a la misma velocidad. 
Suponiendo esto, los objetos tienen una fuerza de atracción diferente el uno del otro, sin embargo se ACELERAN a la misma velocidad. Entonces, ¡la aceleración en nuestro planeta es constante!



Puesto que se comprueba que dos objetos caen igual, o sea, g (gravedad) es constante. La fuerza de atracción dividido entre la masa del objeto, te da la aceleración a la que cae ese objeto. ¡Simplemente, maravilloso!




Aquí viene la rallada. ¿Este tipo de ecuaciones tan hermosas de dónde salen? Si a nosotros nos cuesta tanto memorizarlas y son tan complicadas, ¿el universo es tan listo que lo hace sin pensar? ¿El Universo es matemático? ¿Y quién le ha enseñado? De aquí surge la teoría de que somos un experimento de unos extraterrestres que nos observan y han programado el universo; sea verdad o mentira, ¡les ha funcionado! Si en prácticamente dos mil años "reales" hemos conseguido formar y entender el universo, imaginemos qué conseguiremos en otros dos mil (si en veinte años no nos hemos extinguido...). ¿Que qué hemos conseguido?

¿Alguna vez has pensado en cómo hablas? Aprender una lengua nueva siempre es complicado y parece imposible que alguien se comunique con esa misma lengua, no obstante, utilizas el castellano (o el valenciano, en mi tierra) de manera fluida y sin pensar en qué tan complicado es el uso de los verbos a nivel de variedad y conjugación, por ejemplo, en nuestro dialecto. Presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, compuesto, pluscuamperfecto, compuesto perfecto... Todos acaban de manera totalmente distinta y los utilizamos e identificamos en cuanto lo vemos/escuchamos, ¡y sin pensar! Por no hablar de la sintaxis, y yo que creía, hasta llegar al análisis de oraciones, que hablaba de manera muy sencilla. Desde la oración simple hasta la pasiva refleja subordinada transitiva de sujeto elidido. Repito: ¡Y sin pensar! Por no hablar del sistema simbólico. Un maldito palo seguido de un círculo es "a", que no significa nada pero con otros "dibujitos" significa desde "Ana" hasta "Árbol" o "Piedra". Y no tienen ningún sentido directo con lo que representan, los memorizamos a pesar de todas las palabras que existen, pero... ¡SIN PENSAR!
¿La geografía? La infinidad de países que hay en este planeta es abrumador, imposible e incontable. Cada maldito país se divide en más "micro países" y estos en más y más hasta llegar a los pueblos o incluso las calles. Si de países hay unos cuantos, de calles y avenidas ya... Hay tantísimas calles que algunas se repiten. Hay tantas que la complejidad de nuestra lengua, en especial nuestro vocabulario, es incapaz de idear nuevos nombres; ¡los agotan todos! Sin embargo hay gente que se sabe muchísimos países a grandes y pequeñas escalas pero resulta imposible saberse hasta la más remota calle de Japón, por ejemplo.
¿Biología? Las células siguen la estructura anterior de país pero sin ser un país. Es más compleja una célula que cualquiera de los apartados anteriores juntos; brutal... El ADN se compone de adenina, timina, guanina y citosina pero el ARN no, que se compone de adenina, guanina, citosina y uracilo; ¿quién ostias le ha enseñado a estos dos a que se formen de estos componentes? Es lo único que recuerdo de cuando daba biología; viendo cuánto tienen que estudiar mis compañeros bioquímicos me hace darme cuenta qué bien hice en ser físico-técnico. Y es que es tan complicado y enrevesado que no sé cómo alguien sí que se lo puede saber todo, porque hay gente que se lo sabe. Increíble, tanto quien se lo aprendió como quien lo descubrió puesto que son micro-micro-países, no se ven y tuvo que hacer muchas suposiciones y acabó descubriéndolo sin saber a qué mundo estaba accediendo...
Entre otras complicaciones de la vida, como: otras lenguas (latín, griego, árabe...), política, economía... Pero vamos a mi terreno:

La química, aunque no curso esa asignatura este año, a pesar de su complejidad, la tabla periódica, en toda su brillantez, utilidad y complejidad surgió de la nada; no del todo, de Mendeléyev, una mente preclara que ya concibió la tabla periódica y se adelanto a su tiempo diciendo que aún había elementos que no habían sido descubiertos. Pensar que el caprichoso universo está formado por "países mínimos" resulta increíble, puesto que no nos hacemos a la idea de qué tan grande es el universo y de los "países mínimos" que lo tienen que formar. ¿Y quién ha formado esto entre otros muchos mecanismos? Obviamente, Dios. Aunque la complejidad de la religión da para otra entrada de blog.

Ahora viene lo interesante. Tanto la física, como las matemáticas y un tanto la química. Las ecuaciones solo se cumplen si utilizamos las unidades correctas. Es decir, no solo hemos ideado unas unidades, que no hay pocas, sino que además las tenemos que utilizar conforme hemos inventado o descubierto las ecuaciones conforme funciona el universo. El metro o el kilo, por ejemplo, son invenciones nuestras y tienen relación con nada, son como los "símbolos létricos" de las lenguas. No solo somos capaces de explicar el universo mediante números, kilos o metros, también sin ellos. 


Los datos de este problema no existen, no tienen unidades pero lo curioso de este problemas es que se hace de la misma manera que diciendo que la masa de la Tierra es 1 David (unidad inventada) y por tanto la luna tiene de masa 0, 27 David. Si ahora te digo que 1 David es 1 kilo (sabemos que no) el problema ha pasado a tener números y no incógnitas y, aunque los datos estén mal, el resultado te da bien. Así que no solo nos hemos inventado unas unidades, sino que hemos inventado unas unidades que van de la mano de las ecuaciones, para que ambos tengan sentido. Llamémoslo kilo o llamémoslo David, la física, las matemáticas y la química funcionan siempre y cuando sean las mismas unidades.

No sé de qué iba a hablar en la entrada de hoy, ni siquiera voy a releerla; pero la publico así, tal cual está. ¡Espero que te haya entretenido y nos vemos en la siguiente!


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