Las decisiones
Nuestras vidas están constituidas por un cerebro (en su mayoría de ocasiones); con él nuestros pensamientos y sentimientos, unos cuantos órganos organizados de manera caótica, unos huesos y nuestras decisiones. ¿Cuántas veces debes decidir al cabo del día? La pregunta que me hice fue la siguiente. ¿Es posible revertir la decisión que tomaste? ¿Y si así fuera, cambiaría tu destino; así como la vida que conoces? Esta es mi respuesta:
Siempre he considerado que la vida y las decisiones, en conjunto, son como un gran árbol (saqué esta idea de “el Árbol Genealógico”).
Imagina que nace un bebé y, a su vez, se planta un árbol en el jardín. A medida que va creciendo el bebé, crece el árbol. Si al niño le ofrecen 3 caramelos y debe elegir solo uno (rojo, azul y verde [envenenado]), surgen en ese momento tres ramas del árbol. Por tanto, cada decisión es una rama. Si elige la roja, por ejemplo, seguirá vivo y continuará por ese “camino”; sin embargo, si hubiera escogido el caramelo azul, seguiría otro camino. Independientemente, escoja la que escoja ambas ramas crecerán; únicamente conocerá uno de ambos. Eso sí, la escoja o no, la verde marchitará la rama.
Una vez vomitada la teoría, vamos con el segundo aspecto. Supongamos que somos Albert Einstein y nos e ignoramos las leyes tanto del espacio como del tiempo (total, la peluca ya la llevo). ¿Y si pudiéramos trepar por nuestra rama y así movernos hacia las demás? Si pudiéramos probaríamos que “nuestro destino está escrito”, conocerías dos destinos ya: el que tenías antes y el nuevo “visitado”. Pero entonces entramos en una paradoja. ¿En nuestra antigua rama, viajar a otra rama supondría la aparición de dos ramas en mi antigua rama? O sea, ¿decidir si viajar atrás en el tiempo supondría una decisión? ¿Estamos entonces atrapados en nuestro presente?
La respuesta es que sí. El tiempo es irreversible y viajar en el tiempo es viajar hacía una decisión que tomas. La única vía de escape es la existencia de mundos “alternativos-paralelos”. Eso sí que estaría bien que pasara. De hecho, ya pasa. ¿No has leído alguna vez eso de que “hay 6 personas iguales a ti en el mundo”? Efectivamente, se considera que hay otros “tús” por ahí. Si consideramos que en un principio éramos la misma especie de árbol y que, habiendo elegido decisiones diferentes, son iguales. Puede ser que uno hable castellano y el otro chino mandarín. O que sea un abusón y el otro un pringado que lleva su chaqueta firmada (por si se pierde).
Otro punto de vista sería el de la física (si no hablo de las matemáticas o la física, reviento). ¿A nivel existencial, puede un objeto cambiar según las decisiones que tome? Imaginemos que tenemos dos naranjas a diez metros de altura del suelo. Soltamos una de las dos. Una acabará destrozada y posiblemente la otra vaya a ser devorada. Es fácil, ¿no? Vamos a complicar las cosas. Hace algún tiempo se hizo un experimento que consistía en hacer pasar un átomo por una de dos cajas (dicho de manera sencilla). Nos lo explica genial QuantumFracture; dejo aquí su vídeo donde lo explica:
Desde la física, esta decisión de elegir una de las dos cajas por la que salir está planteándome una paradoja: ¿por qué sólo dos opciones? ¿Y si existen una cantidad infinita de opciones a la hora de decidir? Volvamos al niño. ¿Eran solo tres opciones las que tenía? ¿Y si no le apetece uno de esos caramelos? ¿Y si le apetecen todos? Estoy desmontando mi teoría y llegando a lo que llamo el "Árbol de Probabilidades". El "Árbol de Probabilidades" ayuda a sostener mi "Árbol de la Vida". En vez de preguntarnos la cantidad de posibilidades que puedo elegir, debo preguntarme qué posibilidades tengo de poder hacer tal cosa. Así huyes del infinito, gracias a las maravillosas matemáticas. De manera drástica, imagina que el niño va a elegir uno de los caramelos. ¿Posibilidades de que le caiga un meteorito? Demasiado próximas a cero, así que esa rama no va a crecer. Esa es la norma: si las probabilidades son demasiado remotas, la rama no crecerá. No se sostiene mucho por si mismo pero como no soy filósofo no tengo que justificar lo que se me pase por la cabeza. Ojalá pudiera volver atrás y no haber escrito esta entrada, tengo tal lío mental ahora mismo...
Desde la física, esta decisión de elegir una de las dos cajas por la que salir está planteándome una paradoja: ¿por qué sólo dos opciones? ¿Y si existen una cantidad infinita de opciones a la hora de decidir? Volvamos al niño. ¿Eran solo tres opciones las que tenía? ¿Y si no le apetece uno de esos caramelos? ¿Y si le apetecen todos? Estoy desmontando mi teoría y llegando a lo que llamo el "Árbol de Probabilidades". El "Árbol de Probabilidades" ayuda a sostener mi "Árbol de la Vida". En vez de preguntarnos la cantidad de posibilidades que puedo elegir, debo preguntarme qué posibilidades tengo de poder hacer tal cosa. Así huyes del infinito, gracias a las maravillosas matemáticas. De manera drástica, imagina que el niño va a elegir uno de los caramelos. ¿Posibilidades de que le caiga un meteorito? Demasiado próximas a cero, así que esa rama no va a crecer. Esa es la norma: si las probabilidades son demasiado remotas, la rama no crecerá. No se sostiene mucho por si mismo pero como no soy filósofo no tengo que justificar lo que se me pase por la cabeza. Ojalá pudiera volver atrás y no haber escrito esta entrada, tengo tal lío mental ahora mismo...
¿Cambiar tu vida por otra que no tienes ni idea de cómo es? ¿Ser otro “tú”? Mejor no. Más vale pájaro en mano... ¿Qué probabilidades hay de ser aún más rico en tu nueva vida? Pocas. ¿Y de ser pobre aún menos pobre? Muchísimas. Si comparamos la cantidad de gente con una buena situación económica con aquellos que no la tienen y la anhelan, volvemos a aproximarnos a cero. Aunque eso da para otra entrada.
En todas mis entradas pongo alguna canción al final que me guste, dicen "dime con quién vas y te diré quién eres". Yo prefiero "dime qué escuchas y te diré quién eres". A ver si eres un "papito" o un "rocketman"...
En todas mis entradas pongo alguna canción al final que me guste, dicen "dime con quién vas y te diré quién eres". Yo prefiero "dime qué escuchas y te diré quién eres". A ver si eres un "papito" o un "rocketman"...



ta guay
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